Me embarco nuevamente en unos de mis viajes
sin retorno, cuando con el verso salvaje
o virgen, destruyo relojes contra las paredes
de un sueño llamado "vida", literatura parida
por la madre de las retóricas encendidas:
una travesía por el cuerpo desnudo de la energía
y de estos postulados en filosofía narrativa
que desarrollaba mientras oían y veían con maravilla
en un escenario, cuanto desplante el de un joven y el de su Poesía.
La que a mi casa llega cada día,
en silencio y pasa sin permiso y me besa
y me incita a que le regale unas letras que rescaten
lo esencial y se caguen en el prejuicio de la estética
y en las tres fuerzas de un imperio hasta el cogote y sin salidas.
Pero hoy no he venido a criticar al sistema,
hoy he venido a seducir a esta deliciosa morena
metafísica, sin dueños ni riendas, que entrega la palabra
específica al que sabe valorarla y cuidarla...
Aquí hay una propuesta ensangrentada
y latente para siempre, ahora y entonces:
Poesía, vuélvete mujer, vuélvete noche y yo me volveré copa...
y tu descansarás en mí y yo en ti y nos beberemos sin bocas,
sin cuerpos, ni cielos ni infiernos...
Regálame una época aunque sea pecar,
Bailemos desnudos en la cama hasta el amanecer
y luego hagamos el amor y nuestros hijos han de ser,
no estos versos, sino que los universos a los que los podemos enviar.
Sé mi salvación y mi condena. Dame la esperanza de un plano espiritual
y te prometo que a nadie más que a mí mismo intentaré superar
y a mi vez te regalaré la novedad, la sorpresa, la primera
sensación de todo, la que quizás enamoró a los amantes
o la que hizo que un sofista literario se hiciera surfista en un mar
de letras, en su primera ola... o los mejores años de mi vida dedicados
a decir lo que quería, como, cuando y donde decirlo
y no decir lo que otros con otras palabras... vivir para crear mis propias
parábolas, y sobre todo para ser el partícipe de este viaje sin retorno,
utilizando el verso para mantener a mis oyentes en suspenso
y que se olviden del tiempo y hasta de su cuerpo... vivir para
rescatar a este idioma y sobre todo para explicar lo que siento
por lo que viene primero que el poema, lo que existirá con fuerza
y paz aunque no hubiesen poetas, la energía y la belleza,
lo imaginado y lo vivido, a momentos, casi marginado de lo físico
y de lo que hasta el momento era denominado lógico...
La razón, hoy, la tiene un loco.